Seguramente en más de una ocasión, al referirnos a la localización de fugas en tuberías, has escuchado que una de las técnicas utilizadas para detectarlas es el georadar. Ahora bien, qué es y cómo funciona un georadar?

Desde la empresa malagueña Inspecciones Técnicas, especializada en detección de fugas con esta técnica, nos comentan que el georadar o radar de penetración en tierra se utiliza para investigar o detectar objetos por debajo del nivel del suelo.

Esta moderna técnica no destructiva es utilizada por un amplio abanico de profesionales de diversa índole, desde investigadores del suelo hasta criminólogos, pasando por ingenieros agrónomos o hidrólogos.

Para la localización de fugas en tuberías esta técnica no destructiva se basa en la transmisión de ondas electromagnéticas de banda ancha en los materiales. De esta forma, una parte de la onda electromagnética se refleja cuando se alcanza un límite entre dos materiales con diferentes propiedades eléctricas y la señal reflejada se muestra al operador.

Si bien el uso de esta herramienta es cada vez más extenso por su versatilidad, uno de los desafíos ante los que se enfrenta esta técnica es la capacidad de obtener información a mayor profundidad, así como métodos de representación de los datos que permitan una más fácil interpretación de los mismos.  

El georadar es una técnica relativamente nueva ya que recién en 1904 se obtuvo la primera patente con tecnología de radar, mientras que seis años más tarde se utilizó por primera vez para la detección de objetos enterrados bajo tierra.

Hacia 1926 se utilizó por primera vez el sistema de radar por pulsos, lo que permitió mejorar notablemente la resolución en profundidad. Esta técnica se sigue utilizando ampliamente a día de hoy.