En la inspección de tuberías, la cámara termográfica, llamada también simplemente cámara térmica, es una herramienta clave. Permite algo tan importante para los clientes como la inspección de sus tuberías sin obra y sin los problemas que conlleva: costes, tiempo de trabajo y de posible inutilización de la zona, ruidos, suciedad, escombros…

La utilización de cámaras termográficas marca la diferencia en la inspección de tuberías sobre todo a la hora de evitar las pérdidas de energía en la climatización de las casas y las empresas, porque es capaz de detectar dónde se está filtrando líquido caliente o en qué parte hay un atasco, provocando que no llegue el frío o el calor a la zona debida.

Funciona con la energía infrarroja que emiten los objetos que no vemos. Esta energía llega a las lentes de la cámara, y converge en un detector que a su vez la envía a un sensor electrónico, creando una imagen que sí podemos percibir con los ojos. Como los objetos más calientes emiten más radiación infrarroja, además de “ver” a través de suelos y paredes podemos calcular temperaturas con bastante exactitud.

Especificaciones que nos hacen ver si estamos ante una cámara más o menos potente son el número de píxeles, la duración del refrigerador (en las refrigeradas), el consumo de energía, el campo de visión que permite, y, sobre todo, la sensibilidad (la anchura del espectro que es capaz de distinguir).

La alta tecnología que manejamos en Inspecciones Técnicas nos permite localizar fugas y otros problemas en cualquier lugar de Madrid picando lo mínimo posible para arreglarlos. Avísanos si tienes un problema o si quieres comprobar el estado de tu instalación y contaremos con la herramienta ideal para tu caso.